lunes, 13 de febrero de 2012

Saca la lengua (2)

“Asómate a la ventana cuando vuelvas de la siega…”

Hay dos raíces distribuidas entre las lenguas europeas para referirse a una misma cosa: una abertura, más o menos elevada del suelo, que se deja en una pared para dar luz y ventilación. Lo curioso de esas raíces es que una hace alusión a la cosa en sí, y la otra a uno de los aspectos que la caracterizan. Vamos a verlo con más detalle.

La palabra latina relacionada con el objeto en sí, es decir, con la abertura en la pared, es fenestra, fenestrae. De ahí vienen las palabras finestra (valenciano/catalán e italiano), fenêtre (francés), Fenster (alemán), Fönstret (sueco) y fereastra (rumano).

Sin embargo, en otros idiomas se adoptó la raíz de ventus, venti, en clara alusión a una de las características de la ventana: que deja pasar el viento. Así tenemos la castellana o portuguesa ventana, la gallega ventá, la inglesa window (derivada de wind, que significa viento) y la noruega y danesa Vinduet (derivada de Vinden -en noruego- o Vind -en danés-, que también significan viento).

Atendiendo al mapa, parece que se rompe la leyenda del origen de nuestras raíces etimológicas, la que dice que los idiomas de los países latinos derivan del griego y del latín, y los países del norte de Europa, escandinavos y anglosajones deben sus lenguas a las de las tribus germánicas que quedaban al otro lado de las fronteras del imperio romano. A lo largo de los siglos, y también me refiero a aquéllos de la romanización, las migraciones de la población, así como el trasiego de documentos a lo largo y ancho del imperio y, posteriormente, de la cristiandad, ha contribuido a que los idiomas se configurasen tal y como lo han hecho. No puede explicarse si no, que dos países escandinavos vecinos como Noruega y Suecia difieran en la raíz de la palabra que usan para referirse a ventana, y que dos países latinos, también vecinos, como España y Francia les suceda exactamente lo mismo. En cualquier caso, siempre proceden del latín.

“L’amor de les tres taronges no sabrieu per on cau?...”

Algo similar, aunque el origen es radicalmente distinto, ocurre con la palabra naranja: en la mayoría de países europeos se dice orange u oranje. En éstas podría verse la raíz latina aurum, que significa oro, en clara alusión al color de la naranja. Pero también se ve la raíz que comparten el húngaro (Narancssárga), el castellano (naranja), el gallego (laranxa), el portugués (laranja) o el italiano (arancia). El origen lo encontramos en el árabe naranj, que deriva del persa narang, que a su vez deriva del sánscrito naranga.

Sin embargo, en valenciano/catalán, la palabra usada para la fruta de la naranja es taronja, que viene del árabe hispano turungah, que a su vez procede del árabe clásico torang, y éste del sánscrito matulunga. ¿Por qué el sánscrito tenía dos voces para una misma fruta?

El sánscrito es una lengua clásica de la India, un territorio donde la civilización persa estuvo muy presente. La naranja persa, que era amarga, fue cultivada en Europa hasta que entró la naranja dulce, traída de la India, a partir del siglo XV. Así que, por lo visto, las dos voces del sánscrito para la fruta de la naranja diferenciaban el sabor dulce o amargo de cada una de las variedades, siendo naranga para la amarga y matulunga para la dulce.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

la etimología es absolutamente fascinante... naranja, en euskera, se dice también laranja. ventana, sin embargo, se dice lehioa, que no se parece a nada. quizás es que en el momento la naraja era un artículo "exótico" y se adaptó el término "extranjero"... vaya usté a saber!!!
muaks!!
LP

Sil dijo...

Me alegra tu aportación y la agradezco muchísimo, porque no fui capaz de encontrar un traductor donde estuviese la posibilidad del euskera. Manda huevos. Soy muy torpe, por lo visto...

Al hilo de esto, ¿cómo se dice viento?

Apoyo tu teoría, es bastante probable que se adoptase el término original.

Por otro lado, me resulta muy curioso que tras años diciéndonos que las naranjas venían de China, resulte que no, que las naranjas amargas eran originarias de los persas y las dulces de la India.

Verónica dijo...

Pues creo recordar que en Grecia a las naranjas las laman "portocales" o algo así, que viene de Portugal.

Sil dijo...

Vero, "portokalos", y puede que tenga que ver el hecho de que la naranja dulce fue importada en Europa desde la India por comerciantes portugueses.

Anónimo dijo...

viento en euskera se dice haizea... nada que ver!! ;P
muaks!!
LP

Sil dijo...

LP, creo que hubo un día en que el primer vasco del mundo se lanzó a decir palabras "a voleo" y au xD El euskera: ese misterio para todo filólogo...

Anónimo dijo...

jajajajaja!!! todo un misterio, de verdad de la buena!!
LP